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Hierbas aromáticas frescas

Perejil, albahaca, menta, cilantro, eneldo, cebollino… picados frescos.

Por qué?
No son fibras: lo que llega al colon son sus polifenoles y sus terpenos. Cruda, la hoja aporta además las bacterias lácticas que viven en su superficie.
Consejo
Píquelos en el último momento, y en cantidad: un manojo de perejil en un tabulé no es lo mismo que una pizca sobre el plato servido.
Recuento
Fresco y seco son dos categorías separadas porque no entregan lo mismo — no porque uno sea «mejor». Fresca, la hierba aporta sus terpenos volátiles (timol, carvacrol, mentol, linalol), de los que el secado elimina del 30 al 70 %, más las bacterias lácticas de la hoja cruda. Esos terpenos no son polifenoles: seleccionan la flora más que alimentarla. Seca, la hierba pierde esos volátiles pero concentra sus polifenoles no volátiles (ácido rosmarínico, flavonoides): por gramo juega entonces el papel de una especia, y es en Especias y hierbas secas donde se cuenta. Dos equipajes químicos, dos rotaciones. Con toda honestidad, es la distinción más frágil de la aplicación: las otras categorías separan clases de azúcares que bacterias distintas saben digerir, aquí se separan dos perfiles dentro de un mismo eje. Y la vitamina C, invocada a menudo para defender lo fresco, no tiene nada que ver — se absorbe mucho antes del colon.
La referencia de la aplicación
Una ración de unos 5 g, cada 2 días.

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