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Luteína y zeaxantina

Carotenoides

Los únicos dos carotenoides que el ojo acumula, en el centro de la retina.

El verde oscuro está lleno de ellos: el pigmento amarillo simplemente está enmascarado por la clorofila.

Efectos y beneficios

Los dos únicos carotenoides que el ojo va a buscar y concentra en el centro de la retina, hasta dibujar allí una mancha amarilla visible en el fondo del ojo. Ese pigmento filtra la luz azul; cuanto más verde oscuro se come, más se espesa, y en los ensayos mejora la visión del contraste.

La mácula, en el centro de la retina, es la zona de la visión fina: la que lee, reconoce una cara, enhebra una aguja. La luteína y la zeaxantina están allí tan concentradas que la colorean, de ahí su otro nombre, la mancha amarilla. Absorben la luz azul antes de que llegue a las células de la visión y neutralizan los radicales libres que la luz produce allí.

Ese pigmento se mide, y responde al plato: en ensayos controlados, un año de aportes más altos lo hizo más denso y mejoró la visión del contraste y la recuperación tras un deslumbramiento (Hammond et al., 2014).

En el gran ensayo AREDS2, con personas que ya tenían DMAE, la luteína y la zeaxantina sustituyeron al betacaroteno en el suplemento que frena el paso a la forma avanzada de la enfermedad: igual de eficaces, sin el riesgo del betacaroteno para los fumadores (AREDS2, 2013).

Según la edad: la DMAE es la primera causa de baja visión después de los cincuenta en los países ricos. La yema de huevo y el maíz también las aportan, y un poco de grasa en el plato hace pasar mucho más a la sangre.

Fuentes: Hammond et al., IOVS, 2014 · AREDS2 Research Group, JAMA, 2013 · National Institutes of Health

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